Dualidad entre realidad y ficción, la vigilia y el sueño. Una cotidianeidad siniestra y extraña.
La Mudanza nos invita a adentrarnos en un mundo absurdo, en el que su propio concepto se ha descontextualizado y se ha utilizado como un incentivo para transformar el orden doméstico que acostumbramos, resultando en una experiencia onírica y fantasmática.
Dentro de la instalación conviven distintas piezas y disciplinas artísticas como la vídeo-instalación, el arte sonoro, la escultura o incluso el arte virtual, que han permitido la exaltación de este peculiar universo doméstico, en el que los límites de la fantasía y la realidad se diluyen por completo.